Meta anunció que comenzará a monitorear la actividad en las computadoras de sus empleados como parte de un programa para entrenar agentes de IA. La empresa recopilará datos sobre cómo sus propios ingenieros y trabajadores navegan interfaces, usan aplicaciones y resuelven tareas en sus flujos de trabajo diarios. El objetivo declarado es usar esos datos para entrenar agentes que puedan replicar esas tareas de forma autónoma.
¿Qué se monitorea exactamente?
Según el anuncio de Meta, el monitoreo incluiría grabaciones de pantalla, logs de actividad de aplicaciones y secuencias de acciones dentro de herramientas internas. Los empleados participantes habrían dado consentimiento, aunque los críticos señalan que el balance de poder entre un empleador y un empleado hace que ese ‘consentimiento’ sea cuestionable en la práctica.
La lógica: datos propietarios para ventaja competitiva
La apuesta de Meta es ingeniosa y polémica a la vez: si los datos de cómo los humanos realizan tareas complejas en computadoras son el insumo para entrenar agentes competentes, quien tenga más y mejores datos de trabajo real tendrá los mejores agentes. El ‘moat’ de Meta sería su acceso a datos de trabajo propietarios que nadie más puede replicar.
Las implicaciones éticas y laborales
La práctica abre debates sobre privacidad laboral, propiedad de los datos generados por empleados y el uso que se hará de esa información si el empleado deja la empresa. Los sindicatos tech y grupos de derechos digitales ya se pronunciaron en contra. El precedente que siente Meta podría ser seguido por otras empresas.
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