Vinton Cerf, el hombre que junto a Robert Kahn diseñó los protocolos TCP/IP que hicieron posible internet tal como la conocemos, se retira. Después de más de 20 años como vicepresidente y «evangelista jefe de internet» en Google, el ingeniero de 83 años dejará su cargo la próxima semana. La noticia fue anunciada en la conferencia Open Frontier, organizada por el Laude Institute, donde Cerf participó vía videoconferencia.
Dave Patterson, el profesor de UC Berkeley co-creador de la arquitectura RISC, lo presentó ante la audiencia con una mezcla de humor y admiración: «Vint ha estado en Google más de 20 años y se jubila en una semana, así que creo que deberíamos darle un aplauso por una carrera relativamente exitosa». La sala respondió con aplausos.
El padre de internet
Cerf comenzó su trabajo en el diseño de TCP/IP en la década de 1970, cuando colaboró con Kahn para desarrollar el conjunto de reglas básicas que permite que diferentes redes de computadoras se comuniquen entre sí. Ese trabajo sentó las bases de la arquitectura descentralizada de internet y sigue siendo la columna vertebral de toda la infraestructura digital global.
A lo largo de su carrera recibió el Premio Turing, la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos y docenas de doctorados honorarios de universidades de todo el mundo. En 2005 se incorporó a Google, donde dedicó sus últimas dos décadas a evangelizar el uso y expansión de internet como plataforma abierta y global.
Su mirada sobre la IA: los agentes van a necesitar protocolos formales
Lo más significativo de su participación en Open Frontier no fue el anuncio de su retiro, sino sus predicciones sobre el futuro de la inteligencia artificial. Cerf participó en un panel junto a otros científicos reconocidos por proyectos open source de larga duración, incluyendo a François Chollet (creador de Keras), John Ousterhout (creador de Tcl) y Matei Zaharia (cofundador de Databricks).
La discusión giró en torno a la centralización de los modelos de IA más avanzados en un puñado de laboratorios bien financiados, en contraste con la naturaleza descentralizada del internet que Cerf ayudó a construir. Y fue ahí donde Cerf hizo su predicción más provocadora: los agentes de IA van a necesitar protocolos de interoperabilidad formales, no simplemente comunicación en lenguaje natural.
«El modelo agéntico de IA, con múltiples agentes de múltiples fuentes interactuando entre sí, va a forzar la composabilidad y un requisito de interoperabilidad y estandarización».
Vinton Cerf
Cuando otros panelistas especularon con que la comunicación en lenguaje natural entre agentes LLM podría ser suficiente, Cerf fue escéptico. «No creo que el inglés vaya a ser la mejor opción. Hay flexibilidad en él, pero también ambigüedad, y creo que la precisión para la interacción entre agentes va a ser muy, muy importante. Un agente realmente necesita estar seguro de que el otro entiende exactamente qué es lo que acordaron hacer juntos.»
Para ilustrar el riesgo de la ambigüedad, Cerf recurrió a una analogía clásica: «¿Recuerdan el viejo juego del teléfono descompuesto, donde le susurrabas algo al oído de alguien y cuando llegaba a diez personas el mensaje era totalmente diferente? Imaginen un grupo de agentes hablando entre sí en lenguaje natural. Eso es bastante aterrador.»
Por qué importa esta perspectiva
La predicción de Cerf no es un detalle menor. Si los agentes de IA se vuelven los actores centrales de la economía digital —automatizando tareas, coordinando procesos y tomando decisiones— las empresas que definan los estándares de interoperabilidad que usen esos agentes para comunicarse entre sí tendrán una influencia desproporcionada sobre cómo funciona toda esa economía. Es una dinámica que Cerf ya vivió con los protocolos de internet en los años 70.
La industria ya está comenzando a ver movimientos en esa dirección. Protocolos como el Model Context Protocol (MCP) de Anthropic o los esfuerzos de estandarización alrededor de APIs de agentes buscan exactamente eso: crear lenguajes comunes para que los agentes de distintos proveedores puedan coordinarse de manera confiable. Si Cerf tiene razón, estos esfuerzos de estandarización serán fundamentales para el futuro del ecosistema de IA.
Un retiro con impacto simbólico
El retiro de Cerf cierra una era. Internet —la red que él ayudó a construir— hoy alberga a más de 5.000 millones de personas y es la base sobre la que se desarrollan todas las tecnologías que estamos discutiendo: IA, cloud, blockchain, agentes, y todo lo que venga. Que el arquitecto de esa infraestructura se retire justo en el momento en que la industria empieza a debatir cómo construir la próxima capa —los protocolos de la era de la IA— tiene una carga simbólica considerable.
Sus palabras finales sobre la necesidad de precisión y estandarización en la comunicación entre agentes podrían resultar tan proféticas como lo fueron en su momento las decisiones de diseño de TCP/IP.
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